Hace tanto frío, si estuvieras conmigo te abrazaría con mis piernas e intentaría fundirme en tu calor. ¿Recuerdas? acurricarnos por la noche y abrazarnos… A veces te extraño tanto Fer…

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¿Volviste?

¿Volviste o lo soñe? porque hace meses mientras lloraba imaginaba tu carta, diciendo te extraño, te quiero, vuelve junto a mi, ¿hoy llegó o lo soñé? y todo lo que imaginé fue dicho, el necesitarme, el amarme, ¿pero después?, después no hubo nada.

Entonces él vino, a moverme el mundo otra vez y se fue como la ultima y la penúltima ocasión. Pero algo en mi es diferente, ya no lloro ni me pregunto “¿por qué a mi?”, ahora abrazo las cosas y las acepto porque de nada sirve lamentarse.

También es injusto, injusto que vuelva ahora cuando me siento mejor, él no imagina lo mal que lo pasé y vuelve cuando la tormenta está cesando; durante la tormenta todos se fueron y como anhelé su mano para detenerme, pero no, estuve sola y como pude me aferré.

¡Que vanidad!, encargarse de mostrarme su estabilidad mientras yo moría, para que luego diga, “mentí, estoy mal”, ¿entonces fingía para lastimarme?, todos los corazones, la felicidad que alguien le daba, me lo restregó en el rostro y me escupió otra vez, como aquella vez que me corrió de casa…

Y ahora me pregunto que hacer, le extraño pero debo tener paciencia, porque a veces pienso que en el futuro nos volveremos a encontrar, que estamos destinados y esto sólo fue un ensayo, pero luego recuerdo el daño, la inseguridad, los celos, los golpes, las limitaciones, los gritos, las peleas y prefiero no.

 

 

blablabla

Hoy he pensado mucho en ti. A veces me pregunto cómo estás, si tienes a alguien que te lo pregunte o si eres sincero con el mundo al responder,¿estarás bien, estarás mal? igual… nunca lo sabré.

El tiempo no ayuda a olvidar pero sí a entender mejor las cosas, hoy te veo, tal y como fuiste y no me arrepiento de haber tomado las maletas y largarme de nuestro “dulce hogar”.

Lo mio era apego y me dolió soltar, pero hoy te dejo con el viento…

 

ESTOY TAN CANSADA.

Termina ya

Hay días buenos y días malos, últimamente más buenos que malos, pero hoy no, ni ayer ni antier… un profundo pesar aqueja mi pecho pues aún no me acostumbro a estar del todo sola y me aqueja tu recuerdo, me aqueja el subconciente porque todas las noches sueño contigo, que te abrazo, que me quieres.

Todo ha sido tan difícil para mi, !no entiendo cómo lo haces!, deberías dar clases de cómo superar y desprenderse, porque de verdad yo no sé cómo le hiciste para olvidar tantos años, aunque no es la primera vez que me pasa, en realidad soy fácil de olvidar, tal vez la que tiene un problema soy yo o ustedes, no lo sé, o simplemente no soy tan importante como para que a alguien le duela mi perdida.

Sin embargo te pienso, a pesar del daño que me has hecho me dueles y me duele aún más que nunca fueras capaz de entender mi situación, ¿no decías ser empático?, debiste ponerlo en práctica porque tú mejor que nadie conocía todos los factores que en ese momento me afectaban, debiste ser sutil y no tan cínico, ni tan patán.  Y sé que no moriré, pero a veces tengo ganas y también sé que cuando termine seré más fuerte que nunca y tal vez pueda agradecerte todos los complejos, inseguridades y tristezas que me dejaste.

Mientras tanto estoy aquí, sola, tratando de sacar mi tristeza con escritura, pero no sirve, me duele y lloro, lloro por ser tan fácilmente reemplazable, lloro por no poder olvidar tan rápido, porque mi madre está enferma, porque no tengo ni un peso, ni trabajo y aunque a veces creo estar mejor sigo teniendo depresión.

A pesar de ello siento que aun me queda un poco de convicción, porque a diferencia de otras personas he preferido llorar conmigo y no correr con alguien más, porque ofertas tengo pero en estos momentos es lo que menos me interesa,  ¿seré más fuerte o mas estúpida?, tal vez un poco de ambas… pero espero que las montañas me curen, espero caminar kilómetros y sanar pronto y dejar de sentir tanto rencor por dentro, porque después de amarte tanto terminé odiándote y no es sano, no es bueno pero está aquí…

Depresión

He llorado por meses y a pesar de ello no quedo vacía, todos los días amanezco con más. La mañana es uno de los dos peores momentos del día, amanecer cansada porque otra vez tuve insomnio, tener cansancio y preguntarme si realmente vale la pena levantarse, llorar nuevamente porque no sé que mas pretextos poner para evitar las responsabilidades y quedarme en la cama, o decidir que no importan los reclamos, igual no tengo ganas ni de inventar una excusa.

Los pensamientos negativos abundan, ¿será que alguien note mi ausencia? ¿será que a alguien le importa? digo, muchos saben de mi depresión y aún así nadie llama, nadie pregunta, ¿soy tan débil que necesito saber que a alguien le hago falta? ¿no puedo vivir simplemente conmigo? ¿por qué me siento tan sola? ¿por qué él no llama, porque no escribe? lo necesito, mas que nunca me hace falta y lo sabe, sabe que estoy mal y aún así no aparece… ¿será que nunca le importe? ¿será que cuando más necesitas de aquellos que juraron apoyarte te olvidan?

Superar esas ideas es terrible, por eso odio despertar, odio las mañanas, y cuando por fin logro salir de la cama y dirigirme a algún destino lloro, lloro un poco en el transporte, lloro sin motivo alguno. ¿Alguien más a tenido depresión? si lo han padecido me entienden, llorar es el pan de cada día y es raro dejar de sentir presión en el pecho o un nudo en la garganta, ¡es terrible!.

Llegar a la escuela cuando el sol está saliendo mejora un poco el momento, fumar un cigarrillo ayuda aunque saludar a todos y que pregunten ¿cómo estás? se vuelve un martirio.. -¡Mal ¿qué no ves? me estoy muriendo por dentro y a nadie le importa!,- obviamente contestas -Bien gracias-. Después tomar clase es extraño, por mas que lo intento no logro prestar atención, me distraído con todo y no puedo pensar en nada, solo en que odio sentirme así.

Casi todo el día es más de lo mismo, pero la noche es el segundo momento terrible a superar, ¿a nadie le importa? ¿cuánto tiempo durará? ¿por qué nadie llama?, ¿por qué estoy sola?… y de tanto pensar y llorar dan las 12… la 1, las 3, por fin duermo. Despierto y todo vuelve a comenzar.

Necesito ayuda, necesito un abrazo…

Victor

Nunca sabrás cuantas cartas te escribí,

cuantas noches lloré

y cuantos días no disfruté.

Nunca sabrás los kilos que bajé

el invierno que perdí

y los abrazos que anhelé.

Nunca sabrás el rencor que sentí

la nostalgia que cargué

y lo poco que aguanté.

Nunca sabrás cuanto me dolió que no estés

y tener que resistir.

 

Las noches todavía contigo

Ayer soñé que te llamaba. Mencionabas estar en Zipolite y yo sin siquiera mencionarlo me aventuraba y te buscaba, sin embargo al llegar no te encontraba y una gran tristeza me aquejaba pues quería volver a verte en aquella primer playa que juntos nos miraba. En mi desesperación pensaba, ¿a dónde más pudo haber ido? y aguantando las ganas de llamarte para salir de la duda decidía poner a prueba mi sentido común y hacerle caso a lo que aprendí de ti. San Cristóbal, pensaba.

Pasaba muchas desventuras y preocupaciones pero llegaba, pero al buscarte nuevamente no te encontraba y entonces vagaba por el mirador, el hostal, el parque, la iglesia, el mercado, en el cielo, en la tierra y nunca te hallé. Desesperada te llamaba pero nunca contestabas y sentada en el escalón donde alguna vez te esperé y llegaste no te veía volver… es el adiós, es la vida, es mi miedo.

Al despertar y buscarte nuevamente no te hallé, vaya premura, vaya momento, vaya nostalgia de lo que fue…